Contacto: Fernando Cabo Aseguinolaza (coordinador del proyecto)

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¿Por qué Santiago de Compostela?

Topografías reales y ficcionales de una ciudad literaria

Santiago de Compostela proporciona un campo de análisis interesante por sí mismo. Parece obvio que, a pesar de su limitado peso demográfico, resulta un lugar muy relevante desde el punto de vista simbólico. Aunque podría tomarse como una mera ciudad provinciana más que sumar a la Europa literaria, su notoria dimensión religiosa, el entrecruzamiento de lenguas y culturas, las peculiaridades de su incorporación a la modernidad, su inclusión paulatina en las rutas del turismo internacional o el ser sede de una universidad histórica y conservar la memoria de haber sido capital de un antiguo reino, explican que sea también una 'ciudad literaria' merecedora de una investigación específica desde presupuestos teóricos y metodológicos lo suficientemente ambiciosos.

¿Por qué las estudiantinas?

Retrato literario de una ciudad universitaria

Estudiantina es el subtítulo de La casa de la Troya, la novela de escenario compostelano más conocida. En el tramo temporal al que nos hemos circunscrito (1842-1926), surge y se desarrolla una tradición literaria que hace de la ciudad de Santiago su escenario fundamental. En buena medida, constituye una producción que, entra de lleno en ese “matadero de la literatura” de inspiración hegeliana, al que Franco Moretti (2000) se ha referido para llamar la atención sobre todas esas obras menores y desasistidas de atención y prestigio que componen el grueso del archivo literario. En nuestro caso, hay también obras de indudable valor y casos muy significativos por su difusión y versiones en distintos medios, como La casa de la Troya. El género de la estudiantina, en el que esta novela se inscribe explícitamente y que contaba con una notable tradición compostelana, presenta el lugar desde la perspectiva de quien llega de fuera y pasa en él unos años cruciales. La experiencia del lugar y su proyección hacia ámbitos distintos se convierten, por ello, en puntos muy destacados. La perspectiva de la geografía literaria parece especialmente adecuada para adentrarse en algunos aspectos de su dimensión cultural.

¿Por qué Humanidades Espaciales?

El giro espacial en los estudios literarios

Mucho antes de que Edward W. Soja lanzara su proyecto de una renovación de la geografía crítica y lo encarnara en la afortunada etiqueta del giro espacial, dichas cuestiones habían sido tratadas con detenimiento en el seno de los estudios literarios. Baste pensar en figuras como Hippolyte Taine, Mijail Bajtin, Iuri Lotman o Michel de Certeau, a los que podrían sumarse, entre muchos otros, nombres como los de Gaston Bachelard, Boris Uspenski, Roman Ingarden, Joseph Frank o W. J. T. Mitchell

En tiempos más recientes, habría que contar con un nuevo factor específico de las Spatial Humanities. Según autores como David Bodenhamer, en la base de esta nueva modalidad se hallaría la ubicuidad de los Sistemas de Información Geográfica (SIG) en la sociedad contemporánea. En otras palabras, las Humanidades Espaciales se configurarían como el punto de encuentro entre los Critical GIS, la ciencia espacial, los sistemas espaciales y el conjunto de la tradición histórica e interpretativa de cuño humanístico. 

Entendidas como una evolución y profundización de la dimensión más cualitativa de los proyectos basados en SIG llevados a cabo en el ámbito de la historiografía (pero sin olvidar el núcleo cuantitativo que caracteriza a dicha tecnología), las Humanidades Espaciales, denominadas ya sin ambages Humanities GIS, acabarían así por definirse como un campo que usa las tecnologías de base geoespacial para generar nuevos conocimientos relativos a las culturas humanas del pasado y del presente. Acorde con ese tipo de análisis y de concepciones, las últimas manifestaciones de ese giro espacial experimentado por las humanidades pasan a identificarse más bien con un giro no ya geográfico, sino en buena medida cartográfico y tecnológico. Nuestro proyecto quiere reivindicar y hacer suyas tanto la asentada tradición espacial de las humanidades como esta reciente evolución cartográfica a caballo entre disciplinas geográficas y literarias.

¿Por qué mapas literarios y SIGs?

El giro cartográfico y las humanidades digitales

El giro cartográfico en los estudios humanísticos (y en especial literarios) tiene como base una pulsión cartográfica ligada a las actividades simbólicas (la relación entre mapas y literatura es secular), aspecto éste al que habría que sumar una serie de cambios teóricos y epistemológicos que se habían ido verificando a lo largo del siglo XX y que a principios del XXI parecen haber cristalizado en formas bien visibles. Las manifestaciones del llamado giro cartográfico en los estudios culturales y literarios pueden dividirse al menos en cuatro grandes apartados: la idea del mapa como texto (muy desarrollada en la cartografía de cuño culturalista), la del estudio de la iconicidad en los textos literarios y sus relaciones con las categorías cartográficas (escala, proyección y simbolización), el estudio de los mapas como dispositivos (para)textuales con una nutrida presencia en la historia de la literatura ficcional y, por último, la del uso de los mapas (en papel o en soporte digital) como herramientas analíticas y heurísticas en el estudio de la literatura. 

La pretensión de edificar una cartografía literaria se remonta al menos hasta finales del siglo XIX, con ejemplos a caballo entre lo literario y lo turístico como el “Literary and Historical Map of London” (1899) o los atlas del mundo ficcional dickensiano, a los que podrían sumarse diferentes iniciativas durante el siglo XX, desde A Literary and Historical Atlas of Europe (1912) de J. G. Bartholomew hasta The Atlas of Literature (1996) de Malcom Bradbury o el seminal Atlante del romanzo europeo de Franco Moretti (1997). No obstante, parece evidente que los SIG no sólo han supuesto un neto avance tecnológico, sino también un cambio epistemológico ligado a la convergencia de la web espacial y los dispositivos móviles en un contexto económico globalizado ávido de información geoetiquetada y susceptible de ser integrada por medio de software con vocación espacial. Un buen ejemplo de esta explosión de la cartografía digital en ámbitos en principio ajenos a sus orígenes y asunciones epistemológicas es el surgimiento y proliferación en la última década de proyectos humanísticos y literarios que, en la dirección embocada también por nuestro grupo, se sirven de los SIG a modo de herramienta en su intento de generar conocimiento acerca de los objetos estudiados. 

¿Por qué Story Maps?

Un Story Map e un sistema de visualización de información geográfica creado por la empresa Esri. Su principal ventaja es que permite combinar mapas con texto narrativo, imágenes y contenido multimedia. Son, por tanto, un instrumento ideal para aprovechar la potencia de análisis de los SIG (Sistemas de Información Geográfica) junto con la capacidad de síntesis de un mapa para contar una historia en la que el usuario es parte activa del proceso por su alto grado de interactividad. Este modelo de representación se ajusta a las necesidades del proyecto tanto por las características de su interfaz como por su versatilidad, al permitir el uso de distintos patrones según los requerimientos de cada caso.

En la actualidad existen diferentes tipos de Story Map, cuya elección dependerá de las características del contenido a desarrollar. Para este proyecto se ha optado por el empleo de tres de estas posibilidades:

  • Map Series: cuenta con un panel lateral expandible que facilita a los usuarios la exploración de los mapas.

  • Mapjournal: crea una narración detallada y organizada en secciones que se presentan en un panel lateral deslizante.

  • Cascade: permite un desarrollo teórico pormenorizado sobre una presentación inmersiva a toda pantalla, por la que los usuarios pueden desplazarse.

 

Así mismo el empleo de este sistema de visualización permitió solventar algunos problemas ligados del análisis cartográfico tradicional. El cambio de escala, propio del estudio geográfico de cada estudiantina, suponía un grave problema a la hora de generar cartografía sobre un soporte estático ya que parte de la información se perdía. Ahora, gracias a que los Story Map se apoyan en el uso de mapas dinámicos, el usuario es capaz de interactuar con la pantalla adaptando la escala de visualización a sus propias necesidades y con la posibilidad, además, de consultar la información alfanumérica vinculada a cada elemento.

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Preguntas

Puntos de partida de la investigación

 
 
 
 
 

«el primer monumento iconográfico del mundo, obra de genial artista que, en medio de la rudeza y tosquedad del siglo XII, vistió los medrosos engendros de la fantasía popular y los asuntos y personajes bíblicos con las espléndidas formas del arte clásico. Orgulloso se sentía entonces de ser gallego, por ser coterráneo del autor de tal magnificencia a quien llamaba en su entusiasmo el Miguel Ángel de la Edad Media (66)».

 

José Rodríguez Carracido, 1890