Contacto: Fernando Cabo Aseguinolaza (coordinador del proyecto)

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En este marco temporal, se desarrolla un corpus literario relevante, en el que pueden destacarse nombres como el propio Antonio Neira de Mosquera, Manuel Murguía, Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán, Juan Armada y Figueroa, Ramón del Valle-Inclán, Alejandro Pérez Lugín o Prudencio Canitrot. Un corpus complejo y desigual desde el punto de vista canónico, ideológico y estético. Es un marco de confluencias y tensiones estéticas e ideológicas respecto a una ciudad muy marcada en este aspecto, a lo que se suma la interferencia de sistemas y entornos literarios diferentes, desde el definido por concepciones nacionales o regionales de lo literario hasta, evidentemente, el horizonte de la literatura europea. El proyecto establece en la interdiscursividad uno de sus énfasis fundamentales y por ello atiende a otras tradiciones textuales y artísticas, sin las que apenas puede entenderse el discurso topográfico literario sobre Compostela. Entre ellas la denominada la literatura artística y el género europeo de las guías turísticas, pero también dimensiones más directamente vinculadas a lo visual como la fotografía, la pintura o el grabado.

De lo anterior se deduce que el proyecto se asienta sobre tres dimensiones que conviene hacer explícitas. La primera es de índole historiográfica, en la medida en que se trata de reconstruir un corpus textual en torno a las representaciones de Compostela en el período indicado. La segunda es teórico-crítica, por cuanto la reflexión sobre las modalidades de representación espacial o el análisis de cauces retóricos como la topografía. La tercera, muy importante en el proyecto, es la cartográfica.

El proyecto

«la ciudad milagrosa, en el corazón de Galicia, arca santa de las tradiciones y de la Fe, pueblo arcaico, noble y hierático, con rúas tortuosas, que conservan leyendas y consejas en cada rincón, con nobles casas blasonadas y desiertas; pueblo, en fin, venerable y pacífico, sobre el que pesa la esclavina del bizantino Apóstol Santiago»

 

Prudencio Canitrot, 1909

Este proyecto de investigación se centra en un estudio de caso: la emergencia moderna de un espacio literario y cultural concreto como Santiago de Compostela. Nos hemos limitado al período comprendido entre 1842 —en mayo de ese año Antonio Neira de Mosquera publicó en El Recreo Compostelano una muy singular topografía de Santiago— y 1926 —año en el que Ramón Otero Pedrayo dio a la luz en Madrid su Guía de Galicia, donde dedicaba un apartado a "Compostela en la literatura", postulándola como ciudad literaria, y no dejaba de señalar a Neira de Mosquera como el iniciador de "la interpretación romántica de Santiago"—. Con la inevitable dosis de arbitrariedad, se acepta la hipótesis, formulada por Gonzalo Torrente Ballester (Santiago de Rosalía Castro), de que el Santiago que predomina en el imaginario social es básicamente una creación decimonónica. Se acota un período en el que puede seguirse la evolución desde el romanticismo al modernismo literario, que es también el de la constitución simbólica de las literaturas española y gallega como entidades nacionales.